48 horas en Bangkok

Antesdeayer continuamos con nuestra visita a los templos de Angkor.

Finalizamos con uno muy curioso que está aislado y alejado y que mucha gente no suele ver, Banteay Srei, un templo del siglo X dedicado al dios hindú Shivá construido en arenisca roja con unas decorativas y elaboradas tallas en los muros, denominado la «joya del arte jemer».”

Ayer por la mañana aprovechamos para ver el Museo de la Guerra, una colección de chatarra de las diversas guerras que ha sufrido Camboya en su pasado reciente. Prescindible aunque la zona de minas sea curiosa.

Despues estuvimos viendo el mercado local, con su mezcla de olores de pescados sometidos al calor, frutas, carnes, …, interesante como todos los mercados para locales en esta zona.

Y finalmente nuestro tuktukero nos acercó al aeropuerto de Siem Reap. Uno de los más chulos en los que hayamos estado. Pequeño, acogedor, todo en madera, …

A las 15.30 embarcamos en un turbohélice de Bangkok Airways con una decoración muy chula que en 50 minutos nos dejaba en el aeropuerto de Bangkok.

Como anécdota, nos dieron de comer y como el tiempo de vuelo era tan corto te sirven la comida casi despues de despegar y al rato te tienen que recoger todo para el aterrizaje.

Cogimos un taxi al hotel, esta vez el Lamphu Tree Hotel, recomendable, y nos fuimos a dar una vuelta y a cenar por Khao San Road.

Esta mañana hemos madrugado y hemos ido a ver el Parque Lumphini. Un pulmón verde en medio de la urbe de Bangkok.

Un parque supercuidado, lleno de estanques, donde los jubilados van a hacer taichi, la gente va en bici, corre, …, y el agua y el frescor de la hierba hace que el paseo se muy agradable.

Pero además este parque es el hogar de unos doscientos varanos, a los que se puede ver nadando en el lago artificial, paseando sigilosamente por la orilla o subidos a los árboles bajo los que familias enteras se resguardan del calor tropical.

Estos reptiles aguantan hasta media hora sumergidos bajo el agua y se alimentan de roedores, peces, ranas, huevos, culebras y serpientes, que pueden llegar a medir su mismo tamaño. Son inofensivos para los humanos.

Puede llegar a pesar 90 kilos, aunque la mayoría sólo alcanza la mitad de peso, y la fortaleza de sus patas, dotadas de fuertes garras, le permiten correr tan rápido como una persona en trayectos cortos.

Hemos disfrutado viendo a varios de cerca, algunos bastante grandes.

Despues nos hemos ido de centros comerciales. De hecho hemos estado viendo, aparte de tiendas de lujo, otras como Zara o Massimo Dutti, que aquí tienen unos precios bastante más elevados que en España.

Hemos vuelto al hotel a través de los khlongs (canales) de la ciudad, duchita y vuelta a la calle.

Estamos disfrutando de nuestras últimas 48 horas en Bangkok porque mañana a las 20.30 embarcaremos hacia Madrid vía Doha.

Llegaremos a España a las 8.30 de la mañana del domingo. Game over.

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